Juan Gelman emociona a los saltillenses
durante una velada por las 'Calles de Fuego de un Barrio Irrompible'
EDUARDO SANTOS
PALABRA (2003)
Si el oficio del poeta perdió
prestigio, si las mujeres ya no se enamoran tan fácil de ellos, si los poetas
ya no consiguen que les fíe el señor de la tienda, en todo caso, Juan Gelman
evidenció el viernes que la poesía aún provoca un cúmulo de emociones y logra
penetrar en el alma y los corazones.
El viernes a las 20:00 horas,
en el Museo de las Aves, el poeta argentino visitó por primera vez la Ciudad
para la lectura poética "Calles de Fuego de un Barrio Irrompible".
Aquella fue una noche fría y
con neblina, Juan Gelman agradeció a los concurrentes, pero antes culpó a los
prosistas de la situación climática en Saltillo.
Con una mano, tomó el micrófono
en la otra traía un cigarro que soltó para comenzar la lectura de poesía que
algunos conocían y se dedicaron a repetir en voz baja, otros la leyeron con él,
le aplaudieron y hubo quienes se emocionaron hasta las lágrimas.
Y es que Juan Gelman demostró
que no fue en vano su etiqueta de poeta diferente, innovador y revolucionario
que le impusieron, la cual le costó estar dos veces en la cárcel y ser exiliado
de Argentina en 1976.
"Unos comenzaron a
escribir poesía política, fuerte, diferente, en ese sentido a la que venía
antes, se vino mucho panfleto inútil, pero eso ocurre con cualquier tema, hay
poemas de amor espantosos, finalmente creo que el único tema en la poesía es la
poesía y que por eso puede hablar de cualquier cosa", comentó Juan Gelman
en entrevista.
"Me parece muy difícil
vivir sin amor..."
La niñez, el otoño, el amor y
la revolución son las obsesiones que mueven la inspiración este poeta quien
descarta manejar temas en sus escritos.
"Son las obsesiones que en
realidad uno explora, yo creo que eso le pasa a todo el mundo, o a casi todo el
mundo y se termina escribiendo de un solo tema generalmente, por eso como dijo
Paz alguna vez 'lo que se termina queriendo hacer, es un sólo poema', no por la
cantidad, sino por conseguir el poema, es la búsqueda de siempre, que por más
que uno sabe que es imposible, sigue insistiendo por las dudas, a ver qué
ocurre".
Para el ganador del Premio Juan
Rulfo en el 2000, además de su poema "Límites", éstos existen en la
poesía y se encuentran principalmente en la lengua.
"Esa es la pelea de todo
el tiempo, ver cómo esos límites se pueden superar y a su vez van a territorios
desconocidos; entonces son como un acicate, son territorios no nombrados,
descubrir qué son, ponerles nombres, si es posible, y si uno tiene suerte lo
consigue".
Gelman también es periodista y
considera que la poesía y el periodismo son géneros literarios distintos, viven
en el mismo edificio y además se llevan bien.
"Hay quienes se
sobresaltan cuando yo digo que el periodismo es un género literario, pero ni
modo, se hace con letras, puede ser bueno o malo, puede estar bien o mal
escrito, pero pasa lo mismo con la ficción o con la poesía.
"Yo creo que el periodismo
me ha ayudado como persona y por ende, también como poeta, sobre todo en la
época en que yo era cronista, salía a la calle y descubrí mundos muy
distintos", expresó.
"Si me dieran a elegir, yo
elegiría este amor con que odio..."
La dictadura militar en Argentina,
le arrebató a un hijo y a una nieta nacida en un campo de detención
clandestino, sin embargo Juan Gelman descarta tener rencor hacia la vida.
"Odio a los asesinos, eso
sin duda, pero eso no es rencor y claro que los asesinos están más o menos individualizados,
y no todo el mundo lo es, la mayoría no", enfatizó.
Vivir en México le produce paz,
aquí encontró solidaridad, compañía y una visión distinta de su natal
Argentina, país al que ve mejor desde tierra azteca, aunque reconoce, está peor
debido a la crisis económica.
"Ya no puedo hacer una
vida ahí, pesan demasiadas cosas trágicas y terribles, yo camino sin voluntad
de hacer una peregrinación y me encuentro con lugares cafés, donde me vi con
tal o cual, al que mataron, con tal otro que ya no existe, etcétera",
finalizó.

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